lunes, 18 de febrero de 2013

LA NATURALEZA EN ESTADO PURO


El paso por Santiago no sirvió para arreglar el tema de las maletas, pero fue una buena opción para descargar peso en la mochila, ya que una vez más, nuestro estimado Rodrigo nos ofreció su casa para lo que hiciese falta y pudimos dejar allí varias cosas que no nos eran necesarias. 

Con Rodrigo en su casa.
Comenzamos el camino hacia el sur "natural" de Chile, con la ilusión y el cosquilleo en el estómago por descubrir un lugar tan deseado y esperado. Todo empezó con buen pie cuando Pablo nos acogió en su camión y nos dejó a las puertas de la región de los Lagos, tras casi 700 kms, incluida una experiencia diferente, la de dormir en la cabina de un camión.

Puente camino al sur.
Con Pablo en su camión.
Preparada para pasar una noche diferente.

Puente Eiffel.

El paisaje se vuelve más verde a medida que se avanza hacia el antártico, hasta encontrar volcanes cubiertos de nieve entre colinas de color esmeralda y gigantescos lagos que brillan bajo potente sol de estas latitudes. 

La ciudad de Villarrica nos recibió con una imagen de postal, y quedamos prendidos ante tal belleza. Dedicamos el día a embelesarnos con el paisaje y disfrutar de unos estupendos baños en esas clarísimas aguas. Por la tarde-noche, aprovechando el excelente día, dimos un paseo por la espléndida costanera, hasta llegar al río por donde las aguas del lago siguen su curso.
Lago y volcán Villarrica.

Playa del lago Villarrica.

Puente sobre el río que sale del lago Villarrica.

En esta zona hay bastantes excursiones posibles, realizamos una ruta de lagos por el Parque Nacional Huerquehue, entre cerros, volcanes, valles, cascadas, araucarías y lagos alpinos, !qué más se puede pedir!

De camino, se pasa por el Lago Caburgua, uno de los más bellos de Chile y con la playa de arena, que nada tiene que envidiar a las de la costa.

El "sendero de los Lagos" asciende rápidamente por espesos bosques de diferentes árboles hasta llegar a las famosas araucarías (precioso árbol típico de esta comarca), tras asomarnos a varias cascadas y fabulosos miradores para observar el perfecto Lago Tinquilco, nos encaramamos hasta un grupo de verdes lagos rodeados de frondosa vegetación. El primero en asomar es el denominado Lago Chico, aunque para nosotros no lo fue tanto, al momento llegamos al Lago Verde, con su forma alargada y frescas aguas, donde aprovechamos a darnos un delicioso chapuzón entre los gigantes árboles que lo cercan y la magnífica paz que reina en el lugar, era maravilloso quedarte relajado sobre el agua y sentir en plenitud el paraje en el que nos encontrábamos. Avanzamos hasta el Lago del Toro, rodeado de abundante arboleda, destacando la peculiar araucanía. Este lago se encuentra más encajonado entre los cerros, y la visión que se tiene es divina, puedes quedarte embobado durante el tiempo que quieras admirando su belleza.
Lago Caburgua.
P.N. Huerquehue, con el lago Tinquilco y el volcán Villarrica al fondo.
Cascada de Nido del Águila, P.N. Huerquehue.
Lago Chico, P.N. Huerquehue.
P.N. Huerquehue, con el lago Tinquilque y el volcán Villarrica al fondo.
Lago Verde, P.N. Huerquehue.
Lago Toro, P.N. Huerquehue.
Lago El Toro, P.N. Huerquehue.

La ruta no acaba aquí, después del descenso, fuimos a ver el "Ojo del Caburgua", un pozón al que vierten sus aguas tres ríos de montaña en forma de cascada, y el cuco Lago Azul, una pequeña poza de un azul tan intenso que se percibe desde lejos. 
Lago Azul, Caburgua.

Ojo del Caburgua.

La siguiente etapa fue el precioso y pintoresco pueblito de Puerto Fuy, durante el trayecto vimos varios pueblos y lagos de la zona. Pasamos por los turísticos Coñaripe y Licanray, con sus bonitas playas preparadas para que la gente disfrute del soberbio lago Calafquen. 
Lago Calafquén, Lican Ray.

Lago Calafquén, Lican Ray.
Lago Calfaquén,  Coñaripe.

Al llegar a Puerto Fuy notamos que  estábamos en un sitio único, de esos que con solo sentir que te encuentras ahí, estas bien, todo es maravilloso y armónico y todo guarda un perfecto equilibrio. Paseamos por la tarde por  su magnífico lago lleno de vegetación en sus alrededores, y el gran volcán Choshuanco nevado a nuestras espaldas. Más tarde recorrimos el río Huilo-Huilo, que fluye desde este acuífero con gran caudal y fuertes saltos, por un estupendo camino cubierto de imponentes árboles paralelo al cauce.
Lago Pirehueico, Puerto Fuy. 
Lago Pirehueico, Puerto Fuy. 
Lago Pirehueico, Puerto Fuy, con el volcán Choshuenco.
Río Huilo-Huilo, Puerto Fuy.

A la mañana siguiente salimos a caminar por el mágico y sugerente "Camino de los Espíritus" en el Huilo-Huilo, un sendero río abajo realizado por la cultura indígena Mapuche, donde muestra su armonía con el entorno y sus formas interpretativas. Hay dos atractivas cascadas y elegantes pasadizos de madera por donde disfrutar del privilegiado lugar.

Cascada de Los Espíritus.
Sendero de los Espíritus.
Salto "La Leona".
Salto "Los Espíritus".
Sendero de los Espíritus, Puerto Fuy.


Con figuras Mapuches, en el sendero de Los Espíritus.

El recorrido en la legendaria barcaza Hua Hum, a través del lago es paradisíaco, navegamos por el brutal lago Pirehueico, desde Puerto Fuy hasta Puerto Pirehueico (un paso fronterizo más con la vecina Argentina),  la navegación demoró tres horas en total y fueron una delicia, cada mirada era sorprendente, todo era espectacular, mirases donde mirases la belleza desbordaba a borbotones, las limpias aguas del lago, montones de cascadas se deslizaban cerros abajo, árboles de ensueño rodeaban todo el lago, idílicas playas surgían de vez en cuando entre la espesa arboleda, verdes islotes salpicaban el cegador azul de las aguas y todo esto, cerrado al fondo por el atractivo y brutal Choshuanco, mostrando su poderío desde las alturas.
Vista aproximada del Volcán Choshuenco.
Travesía por el Lago Pirehueico.
Travesía por el Lago Pirehueico.
Islote en el Lago Pirehueico.
Lago Pirehueico en Puerto Pirehueico.

Lago Pirehueico en Puerto Pirehueico.
Retorno en el Ferry.
El volcán Choshuenco desde la barcaza.
Gozando de estos parajes.
Atracando en Puerto Fuy.

Terminamos la ruta turística del día en Panguipulli, bordeando su abrumador lago del mismo nombre. Aún nos quedaba llegar a Valdivia (ciudad en la que antes de venir a Chile queríamos establecernos).

En esta jornada cruzamos de la cordillera al mar el angosto país, ésta es una de las maravillas de Chile, poder disfrutar de paisajes alpinos y ver un bonito atardecer en la costa pacífica en el mismo día.
Lago Panguipulli.
Lago Panguipulli.
Iglesia de Panguipulli.
Seguimos bajando...

miércoles, 13 de febrero de 2013

LA SALVAJE COSTA SUR

Después de recorrer la costa norte, volvimos a Santiago a arreglar el  tema de los equipajes y explorar zonas que no habíamos visitado. Al inicio del viaje, dejamos en Quito dos maletas y estamos teniendo más problemas de  los esperados para recuperarlas. En cuanto a Santiago, descubrimos la zona cultural del Parque Quinta Normal y calle Matucana, el primero lleno de museos y la segunda repleta de edificios destinados a una diversidad enorme de arte, con edificios públicos y otros espacios más alternativos. También aprovechamos para realizar la interesantísima visita a la casa-museo de Pablo Neruda, donde nos explicaron sensacionalmente su vida y obra, y muchas otras curiosidades del polifacético personaje, entre ellas su manía de coleccionar cualquier tipo de cosas. De regreso pasamos por el abarrotado y bullicioso mercado Central, con sus restaurantes y puestos de productos frescos, nosotros compramos unos enormes y ricos mariscos que degustamos en nuestro hostel.



Parque Quinta Normal, zona Matucana.
Detalle de un Moai, en la calle Alameda.
Los "ojos" de Pablo Neruda.
Mercado Central, Santiago.
Iglesia de los Sacrmentinos, Santiago.
De camino al sur, hicimos una pequeña incursión a la cordillera para visitar la exuberante Reserva Nacional de las Siete Tazas, una zona de increíbles pozas, maravillosas cascadas y enormes campings. El río que forma este enclave de aguas cristalinas que se desploman y corretean valle abajo es kilométrico, nosotros subimos hasta el área mas alta, la del Parque Ingles.  Tuvimos dos guías particulares de la zona, dos alocados jóvenes que nos cogieron en su coche para poder llegar a la Reserva, nos mostraron los bonitos rincones del lugar y magnificas pozas para disfrutar de refrescantes y relajantes baños. Pasamos una noche de acampada divertida y animada charlando a la luz del fuego con nuestros colegas.

"El velo de la Novia", R.N. Las 7 Tazas. 
Una de las pozas en Las 7 Tazas.
Pozas en Las 7 Tazas.
El Salto de la Leona.


Bañito en El Salto de la Leona.
El Salto de la Leona.
Las tazas de Las 7 Tazas.
La agreste y salvaje costa sur, fue golpeada terriblemente por un fortísimo terremoto y su posterior tsunami en febrero de 2010, dejando la región totalmente devastada, pero gracias a la unión y solidaridad de este país para ayudar cuando es necesario, rápidamente se reconstruyó y hoy en día es difícil ver algún rastro de aquella catástrofe.

Constitución, donde el maremoto actuó con más fuerza, fue nuestro punto de partida, en la actualidad es la capital de la zona y recibe visitantes por montones, con actividades y actuaciones por todo el paseo marítimo y en la playa principal, "Gringos". Sin embargo, siguiendo el paseo puedes acceder con facilidad a desérticas y preciosas playas adornadas con gigantescas rocas que decoran el lugar.

Playa Los Gringos, Constitución.
Actividades deportivas, Constitución.
La Catedral, Constitución.
Piedra La Catedral, Constitución.
Otra hermosa playa, Constitución.
Panorámica desde el paseo, Constitución.
Ya de vuelta, Constitución.
La primera noche la pasamos en el pequeño pueblo costero de Pellines, un tranquilo y remoto lugar en el cual pudimos paladear riquísimo pescado y deleitarnos con su precioso atardecer.

Transitamos hacia el sur por la zona afectada por el maremoto, visitando pueblos a orillas del mar bravo que golpea por estos lares, hasta llegar a Playa Cardonal. Llegamos de casualidad a una casa ecológica en construcción de unos franceses, tuvimos el privilegio de ser sus primeros huéspedes  ya que ni ellos ni nosotros contábamos con pernoctar allí, pero las circunstancias y el destino así lo quisieron, pasamos una velada muy agradable en la colina a orillas del Pacifico, a la luz de la luna llena y el sonido de fondo del fiero oleaje, saboreando un delicioso asado entre apasionantes conversaciones de viajes y proyectos.

En este tranquilo y apacible lugar, nos entretuvimos dando largos y distendidos paseos por la preciosa playa, observando el fuerte oleaje, pescadores particulares cogiendo el abundante marisco que se acumula en la orilla tras cada sacudida del océano y maravillándonos con las juguetonas y saltarinas toninas (especie de delfines más pequeños).

Caleta Pellines.
Cala en Pellines.
Barquitas en la playa de Cuñaripe.
El proyecto de los franceses, Cardonal.
Playa de Cardonal.
Playa Cardonal con su intenso oleaje.


Pescadores cogiendo directamente el marisco en la orilla, Cardonal.
Paseando por la solitaria playa de Cardonal.

A la mañana siguiente conseguimos un chófer particular, Sergio que nos subió en su coche, se apuntó a nuestra excursión y visitamos juntos la ruta que nos aconsejaron los franceses. A través de la pista de tierra se accedía a diferentes e impetuosas playas y calas prácticamente despobladas. Finalmente Sergio nos llevó hasta Cobquecura, epicentro del terremoto, donde nos mostró su larga playa con su Piedra "La Iglesia" y su cercana isla "La Lobería", cargada de enormes y ruidosos lobos marinos, que se refrescaban muy cerca de la orilla. 
Acceso a Arcos de Calán.
Arcos de Calán.

Zona Arcos de Calán.
La fuerza del "Pacífico" en Arcos de Calán.


Los arcos de Arcos de Calán.

Playa de Buchupureo.




Desembocadura en Buchupureo.
Playa negra en Cobquecura.
Reservando sitio en Cobquecura.
La Iglesia, Cobquecura.
"La Lobería", Cobquecura.
Los lobos marinos.
 Oleaje en Cobquecura.
Nuestro siguiente destino fueron las playas entre Constitución y Santiago, lo mejor de esta zona eran las dunas de Putú y la desembocadura del río Mataquito, te maravillas observando la gama de colores que se dan ahí, con la mezcolanza del azul del mar, los ocres de las dunas y el verde del río con su vegetación adyacente.

Haciendo la cabra en las dunas de Putú.
Dunas, vegetación y mar al fondo.
Dunas, vegetación y el río.
El contraste de colores.

Volvemos a Santiago por si han llegado nuestras maletas...