viernes, 23 de agosto de 2013

VIDEO NORTE DE PERÚ

Lo prometido es deuda, aquí os dejamos en enlace de un nuevo vídeo, aunque es un poco largo esperemos que os guste, os aseguramos que los siguientes serán más cortitos.

http://www.youtube.com/watch?v=HnfJdmLyNMM


Pronto publicaremos otra entrada sobre las salidas que hemos hecho desde Talca, nos gusta seguir descubriendo lugares.

Aprovechad lo que queda de verano, aquí lo esperamos con muchas ganas.


PD: Por la música no se pueden ver los vídeos en móviles, tablets... solo desde un PC.


sábado, 27 de julio de 2013

VÍDEO ECUADOR

Como indicamos en la anterior entrada, estamos elaborando unos vídeos resumen del viaje para que tengáis acceso a más fotos y sin tener que leer, jajaja. No son muy profesionales pero esperamos que os gusten. Ahí va el enlace:



 Continuaremos...

sábado, 20 de julio de 2013

LA COSTA EN INVIERNO

No escribiamos desde hace tiempo, la rutina y el invierno han sido un poco los culpables, aunque últimamente ya hemos vuelto a las andadas, nos escapamos todo lo que podemos, hemos aprovechado para ir a la costa, coger unos rayitos de sol y disfrutar de largos  paseos por estas inmensas y desérticas playas, y como no, para darnos unos buenos homenajes gastronomicamente hablando, degustando el enorme y barato marisco que nos ofrece el Pacífico.

Gracias una vez más a la generosidad de nuestro jefe Gonzalo que nos volvió a prestar su camioneta, el trayecto en la primera salida  fue muy placentero, parando a observar cuando queríamos los bellos paisajes que atravesamos. Pronto llegamos a las cercanas localidades de Iloca y Duao, dos pequeños pueblos pesqueros donde todavía pueden apreciarse tradiciones, pescadores faenando a pie de playa y las gentes del pueblo vendiendo los frescos pescados  y mariscos recién capturados. Aunque ya estuvimos por aquí en verano, ahora con menos gente hemos disfrutado más. 

Plaza de  Curepto.
Vacas pastando a la orilla del meandro del río Mataquitos.
La solitaria playa de Iloca.
Sobrevolando el Pacífico.
!Qué mal nos cuidamos!
Típicas empanadas de marisco y camarón-queso.
Llegando de faenar ante la atenta mirada de los pelícanos.
La diversidad de color en la aldea de Duao.
Atardecer I.
Atardecer II.
Atardecer III.

El Tsunami de 2010 se llevó estas playas y ahora las casas están casi encima del mar, prueba de ello es la cabaña que alquilamos, que por la noche la marea subió hasta los pies de la terraza; es intimidatorio el ruido que provoca el océano en el silencio de la noche al romper las olas en la orilla, más sabiendo lo que sucedió aquí no hace tanto tiempo, pero a la vez es un gustazo poder percibir el enorme y virulento Pacifico desde la cama o comiendo en la terraza, sintiendo las gotas de agua que desprende la brisa marina.

Nuestra cabaña a orillas del mar.
Disfrutando del buen día.

¿Cuál soy?
"El árbol del descanso".
Restaurante con buenas vistas.
En domingo la faena no se detiene.
Volviendo a casa.
El siguiente fin de semana fue un puente de 4 días y aunque a última hora se nos truncó la salida que teníamos prevista a unos Parque Nacionales hacia el sur, no nos quedamos en casa, si no que "al tiro" cambiamos el itinerario, un poco al norte y a la costa, a Pichilemu, un pueblo muy turístico y la cuna del surf chileno. Fue todo un acierto, porque el tiempo casi veraniego a pesar de estar en pleno invierno, nos acompañó durante toda la estancia.

Nada más llegar y después de instalarnos, nos dirigimos al Castillo de Ross, ahora convertido en un activo centro cultural dirigido por una española y coincidió que había una exposición de pintura y otra de escultura y fotografía presentadas por los propios artistas. El centro también alberga la oficina de turismo, donde conseguimos información para poder explorar los alrededores.

Castillo de Ross.
A la mañana siguiente sorprendidos por el cambio de clima respecto a Talca, decidimos caminar hacia el norte por la gigantesca y solitaria playa, bordeada por lagunas, dunas, pequeños bosques y acantilados repletos de pinos. Pasamos el día tranquilamente, jugando a los dados, corriendo, leyendo y saboreando nuestro picnic a la orilla del mar y completamente solos.

Paseando hacia el norte.
Solo nuestras pisadas.

Cayendo el sol en Pichilemu.

Ojalá algún día pueda comprobarlo.

El lunes, hicimos la ruta que nos propusieron en la oficina de información, que da una vuelta circular, ida por la costa y  el regreso por el interior. Como el recorrido completo eran unos 50 Kms. aproximadamente, a ratos tuvimos que volver a nuestro transporte habitual en Chile, el "dedo". 

Comenzamos en el Parque de palmeras de Pichilemu, con sus excelentes vistas al mar, seguimos caminando por la costa, por la playa las Terrazas, el saliente rocoso de La Puntilla y la Playa La Caletilla, ahí decidimos intentar hacer autostop y nos cogieron al primer intento, nos acercaron hasta La Punta de Lobos, un espectacular acantilado que sirve de "mirador" a la preciosa costa y a la multitud de surferos que desafían a las enormes olas que se dan en este lugar.

Desafiando a las olas en la playa La Caletilla.
Practicando "surf" en La Punta de Lobos.
Este sí que sí.
"Intentando coger ola".
Seguimos caminando y otra vez en la carretera nos llevaron hasta el pueblo de Cahuil, donde comienza una kilométrica laguna que en verano se vuelve blanca debido a la cantidad de sal que ahí se acumula y que ahora alberga multitud de aves, entre otras los llamativos cisnes de cuello negro. Remontando la laguna hacia el interior llegamos a las tranquilas aldeas de Barrancas y La Villa, posteriormente volvimos a avanzar en vehículo hasta pueblo artesano de Pañul y desde aquí, en medio de la nada, emprendimos una gran caminata hasta El Molino, lugar que como su nombre indica, posee un molino de agua de 1904 que todavía es utilizado por la familia fundadora, pero para nuestra desgracia el señor se encontraba enfermo y no pudimos ver su actividad.

Intentamos hacer la vuelta con la máxima celeridad, ya que la pista con más movimiento estaba bastante lejos y queríamos llegar a Pichilemu antes que anocheciese. Lo conseguimos e hicimos todo el recorrido con una familia de 4 personas de 4 generaciones diferentes (aquí es común).


El Molino de 1904.

Para cerrar el día, un bello anochecer y una cena suculenta y exquisita, el marisco que compramos por la mañana nos quedó delicioso.
Atardecer con un sol enorme.

Una buena mariscada para cerrar el día.

El último día, como teníamos que partir después de comer, aprovechamos la mañana de nuevo en la playa. 

La llegada a Talca fue dolorosa, otra vez al frío invierno.

Ya queda menos para nuestra primavera, seguiremos contando nuestras aventuras. Además estamos elaborando unos vídeos del viaje, esperemos que os gusten.

Disfrutad el veranito.


jueves, 20 de junio de 2013

TESOROS ANDINOS ESCONDIDOS


Todo parece que se estabiliza, aun así siguen surgiendo incertidumbres y trámites que cerrar, entre muchas cuestiones, queda que nos entreguen la visa por un año (el tortuoso  y copioso papeleo ya esta entregado y falta el último paso) y así poder poder trabajar legalmente y optar a  muchos más puestos laborales. 
Este fin de semana nos cambiamos de departamento, estamos en uno más céntrico y algo más barato, está sin amueblar, pero gracias a la amabilidad de la familia Henriquez-Contreras y los jefes de Full Moto prácticamente está equipado, sin ellos todo sería mucho más difícil y seguramente hubiésemos decidido regresar a España, pero una vez más la gente de esta tierra nos muestra su solidaridad y humanidad. 

De momento hemos firmado el contrato para 6 meses, así que todos aquellos que estabais esperando una decisión, parece que si todo va bien estaremos por aquí al menos este tiempo, y para los que os animéis a conocer este precioso país (estáis todos invitados) ya podéis liaros con la preparación de un viaje que no os va a defraudar, ÁNIMO, si nosotros hemos podido hacer lo que hemos hecho, vosotros también, además lo tenéis más fácil, estamos aquí para guiaros y ayudaros, nos encantaría poder compartir nuestra aventura con todos vosotros.

En cuanto al trabajo tenemos nuestros problemillas, principalmente por falta de planificación y organización, y en algún caso descontentos con la forma de trabajar del jefe, ya que tenemos la sensación de trabajar lo nuestro y lo de los demás, aunque nuestra idea era trabajar para compartir experiencias y conocimientos, es lo  que hay de momento.

Por fin tuvimos la oportunidad de seguir descubriendo este inmenso país colmado de rincones naturales de una belleza especial.

El fin de semana nos dirigimos a la cordillera a ver la Reserva Natural Altos del Lircay, está a una hora más o menos de Talca y estos 2 días compensan todos los obstáculos que hemos pasado aquí. El sábado, tras recoger a Pedro en el trabajo, nos dirigimos  a la nevada cordillera que llevábamos observando y deseando conocer tanto tiempo. Al aproximarnos, la cansina niebla de este lugar nos hizo pensar que no podríamos disfrutar de buenas vistas en las caminatas que pensábamos realizar, pero fue solo pasajero. El primer día  nos dio tiempo a un paseo de unas dos horas, alcanzando dos miradores. Comenzamos en la entrada de la Reserva visitando un enorme bosque, que en esta época del año nos deleita con la caída de sus hojas y sus distintas tonalidades, la variedad de gigantescos árboles (robles, coihues y lengas) que nos acompañaron durante toda la ruta  fue un espectáculo. Cuando ascendimos al mirador del Peine, (pisamos algún tramo de nieve) se divisaba claramente la blanca bruma recostada a lo largo de todo el valle, a nuestra derecha se mostraba el acceso a la ruta "El Endralillado" que queríamos patear en la jornada siguiente a lo largo del río Lircay.

Al entrar al Parque el guía nos dijo que en esa travesía había mucha nieve para subir, que no se apreciaba nada el camino, que solo podríamos llegar hasta aproximadamente la mitad, pero a la salida nos aviso que  ese día habían abierto huella unas personas y que así podríamos avanzar más.

Llegando a la Reserva por el camino de ripio.
Comenzando la ruta al mirador del Peine.

El mar de nubes.


Las primeras pisadas en la nieve.
Vista a la caminata del día después.
Disfrutando del tiempo, el bosque dejado atrás  y las vistas en lo alto del mirador.
La pre-cordillera.
Haciendo el "cabra" en el mirador.
Los grandes árboles de la Reserva.
Atardecer en el mirador Aliwenmahuida.
Después de pasar la noche en un hostal-refugio con una cálida chimenea, madrugamos para poder completar la famosa ruta del “Enladrillado”. Aunque estaba amaneciendo cuando partimos, no hacía frío, enseguida salieron los primeros rayos de sol y sumado a las rampas iniciales, pronto nos empezamos a despojar de alguna capa. Prácticamente no pisamos tierra, fue una caminata sobre un lecho de esponjosas hojas  en su  inicio, que en  el tramo final pasó a ser una alfombra de blanca y resplandeciente de nieve virgen, que estaba en perfectas condiciones para caminar sobre ella, con poca visibilidad de las marcas dejadas el día anterior, pero suficientes para no perdernos, dejando a nuestra espalda el mar de nubes que seguía estancado en el fondo del valle.

Inicio de la ruta.
Caminando sobre las hojas.
Avanzando por el bosque en la ladera del valle Lircay.
El comienzo de la ruta nevada.

Ascendiendo con el mar de nubes al fondo.
Siguiendo la huella.
Ultimas rampas antes de encumbrar "El Enladrillado".
Dejando atrás el maravilloso valle nevado.
Un poco antes de llegar a la cima.
Alrededor del mediodía llegamos al objetivo, con un día realmente claro de cielo azul intenso y sin una sola nube que perturbara las preciosas vistas que teníamos desde la enorme explanada basáltica de origen "natural" (aunque como cuentan las leyendas, su estructura puede estar relacionada con los Incas o culturas pre-hispánicas- ya que aparte de que su encaje de grandes bloques de piedra es tan perfecto, en los solsticios, desde este punto, la salida del sol se produce justo por el centro del cráter del volcán Descabezado- así que nos parece creíble porque coincide con lo que han ido contandonos durante las visitas a otras ruinas de Sudamérica), formada por estratos volcánicos que fueron desgastados por la acción glaciar y que debido a la gran cantidad de nieve acumulada no pudimos apreciar, pero el lugar permite una visión idílica de los 4 puntos cardinales, una panorámica de 360º espectacular, donde se puede ver el valle del río Claro, multitud de picos blancos y los volcanes Descabezado Grande, Quizapú y Cerro Azul. 

En la cumbre, pisando "El Enladrillado".
Con el volcán Descabezado al fondo.
Exultantes tras coronar la preciosa ruta.
Al norte, la famosa piedra, "La Coneja".
La prueba de la consecución con los volcanes Descabezado y Quizapú.
Originales formas de la nieve por la acción del viento.
Vistas hacia el este.
Los volcanes con el río a sus faldas.
La extensión de Los Andes hacia el norte.
!Qué maravilla!

Tocando la "guitarra" bajo los volcanes.
Gozando del momento.
Iniciando el camino de vuelta.



En la cresta que cruza al otro valle donde comienza la bajada del "Milico".


Ultimo vistazo de los increíbles volcanes.
Una vista en dirección al sur.
Caminando por la divisoria.
Buscando el lago helado, ¿lo veís?
Panorámica de Los Andes.
Rutas a caballo por la cuesta del "Milico".
Sorprendente y espectacular, ¿verdad?, además coincidimos con 5 agradables montañeros que nos llevaron por una bajada alternativa, rápida e inclinada, la del Milico. No tenemos palabras para describir lo vivido en esta ruta, los paisajes desbordaban y te atrapaban por cualquier lugar que fijases la vista, y la guardaremos para siempre en nuestro cuaderno de bitácora como una de las sorpresas más hermosas e inolvidables de nuestra aventura.
Gonzalo, nuestro jefe de FullMoto nos presto su pick-up, que nos vino como anillo al dedo para desplazarnos por los caminos de ripio de la cordillera, además gozamos subiendo al auto a muchas personas que estaban haciendo auto-stop, fue un placer y una necesidad propia el poder devolver parte de  todo lo que nos han ayudado a nosotros.

Esperamos seguir descubriendo lugares tan bonitos como este...